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Se prepara una nueva Ley de Huelga
Diario El Mundo
HUELGA GENERAL
El ministro Aparicio dice que la «opinión pública
entenderá la necesidad o no» de reformarlos «en
unos días»
UGT interpreta el anuncio como un intento de justificar
unos servicios «abusivos»
El Gobierno se plantea regular por ley los servicios mínimos
tras el 20-J
MADRID. El pulso entre el Gobierno y los sindicatos por la huelga
general del 20 de junio vivió ayer un nuevo episodio. El
ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, amagó con reformar
la normativa que regula la huelga para conseguir que los servicios
esenciales estén mejor definidos y sea más difícil
incumplirlos.
Aparicio recordó que la regulación del derecho de
huelga depende de un decreto-ley de 1977 por lo tanto, preconstitucional
y que no aborda una parte muy importante de esos derechos esenciales
que colisionan con el de huelga cuando los servicios mínimos
son insuficientes o no se cumplen.
Por este motivo, a su juicio, el decreto-ley debe tener rango de
ley. «Sería deseable que fuesen los agentes sociales
[sindicatos y patronal] quienes tomaran la iniciativa, y hace pocas
semanas parecían dispuestos. Pero si sigue pasando el tiempo,
será cuestión de abordarlo, especialmente si se viven
situaciones en las que no se concilian todos los derechos».
El titular de Trabajo lanzaba así un aviso a UGT y CCOO para
que no cedan a la tentación de incumplir los servicios mínimos
que dicten el Gobierno central y los autonómicos para el
20-J.Si ocurre así, el Gobierno está convencido de
que el clamor social en contra del uso indiscriminado del derecho
de huelga aumentará de intensidad, abonando el terreno al
Ejecutivo para que se lance a modificar la legislación sobre
huelga.
Por si quedaban algunas dudas de la intención, Aparicio apostilló
que la «opinión pública sabrá de la necesidad
o no de esta reforma en unos días». En concreto, 10,
los que quedan hasta el 20-J.
Un portavoz de Trabajo intentó, no obstante, quitar hierro
a las declaraciones de Aparicio. Negó que el Gobierno esté
trabajando en el proyecto legislativo sobre el derecho de huelga
para iniciar su tramitación pasada la jornada de huelga general.
Añadió que el ministro ha respondido de la misma forma
a las preguntas en este sentido que le han dirigido en los últimos
años. No hay novedad, por lo tanto, ni amenaza más
o menos velada hacia los convocantes del 20-J.
Eso sí, reconoció que se trata de una asignatura pendiente,
y que no tiene sentido el actual sistema, según el cual los
sindicatos convocantes proponen unos servicios mínimos, las
autoridades imponen otros mucho más restrictivos y la Justicia
acaba dirimiendo quién tenía razón cuando la
jornada o jornadas de huelga han pasado a los anales de la historia.
Incumplimientos
El problema se agrava cuando los huelguistas incumplen los servicios
mínimos, como ha ocurrido en los recientes paros de los conductores
de autobuses en Madrid y en Barcelona, o como está sucediendo
ahora con los servicios de limpieza del metropolitano de la capital
de España.
El portavoz concluyó diciendo que el Gobierno no abordará
ninguna reforma en este campo sin el acuerdo de los agentes sociales.Algo
que, tal y como están las cosas, parece una utopía
en estos momentos.
A la vista de su reacción, las matizaciones del portavoz
de Trabajo no debieron llegar a los oídos de los responsables
sindicales.El secretario general de UGT, Cándido Méndez,
tomó las declaraciones de Aparicio como una amenaza: «Probablemente,
está intentando justificar que van a intentar imponer unos
servicios [mínimos] abusivos para bloquear un derecho democrático
y constitucional».
«En España hay una legislación sobre la huelga,
que es un derecho fundamental reconocido en la Constitución,
y de elaborarse una nueva, debería ser una que impidiese
a los gobernantes como Aznar recortar por decreto el derecho a trabajar
dignamente y a tener cobertura de cientos de miles de personas en
un acto legislativo injusto e innecesario».
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